Primer Contacto

El éxito de la humanidad colonizando el sistema solar no pasó desapercibido. Los fraal, una especie alienígena que había perdido contacto con su propia civilización, había pasado mucha de su historia observando la Tierra, esperando una oportunidad para reestablecer contacto con los humanos. Su primer intento, hace casi 10 milenios, resultó en mitos sobre elfos, dioses del trueno, y carros de fuego por el cielo. La irracional respuesta de los humanos llevó a los fraal a abandonar el contacto.
Así que los fraal se retiraron, manteniéndose en lugares apartados de la Tierra. Pasaron los siglos para ambas civilizaciones, una completamente ignorante, la otra observando y esperando.
La expansión humana en los siglos XV y XVI forzó a los fraal a refugiarse en las regiones polares de la Tierra. Mientras la humanidad crecía en número y en su entendimiento de la ciencia, la retirada se aceleró. Primero, los fraal crearon nuevos hogares en la superficie de la Luna. Luego se trasladaron a Marte, Ganímedes y Nereida. Tras la segunda oleada de colonización humana del sistema solar gracias al reactor de masa, los fraal decidieron que era hora de abrir relaciones. Desde sus sellados hábitat en las profundidades de la corteza de Caronte, una nave fraal surgió lentamente y puso rumbo hacia la Tierra. En las primeras horas de la mañana del 17 de Julio de 2124, aterrizó en la Tierra, escoltada de cerca por una flota de naves de guerra representando a cada una de las seis grandes potencias de la Tierra. Por supuesto, las noticias de la nave fraal, incluyendo algunas sorprendentes imágenes desde el puesto de Saturno, ya habían llegado a la Tierra. La revelación de que los humanos no eran los únicos seres inteligentes en la galaxia generó una mezcla de miedo y excitación. Que el embajador fraal hubiese llegado a la Tierra sólo aumentó los sentimientos del público.
Cada poder se aseguró de estar representado en este encuentro histórico, y también se aseguraron que ninguna de las otras naciones trataba de sabotearlo. Por petición del embajador fraal, los delegados de las seis potencias acordaron reunirse en la Universidad de Ginebra para discutir el establecimiento de relaciones diplomáticas formales.
Los noticiarios mostraban al embajador alienígena salir caminando tranquilamente de su nave, rodeado por una pequeña guardia de honor. Para perplejidad y decepción de los miles de reporteros que esperaban esperanzados poder entrevistar a los alienígenas, el embajador se detuvo y sólo hizo la más breve de las declaraciones: “No estamos aquí para hacer la guerra, cambiar su forma de vida o tomar partido por uno sus imperios terráqueos. Somos una gente pacífica con la esperanza de encontrar amigos en la vastedad del espacio.” Tras repetir el mensaje en varios idiomas, el embajador dejó atrás a los aturdidos reporteros y entró al edificio.
A pesar de sus reconfortantes palabras, la presencia de los fraal había tenido un efecto inmediato en la Tierra. El contacto con una especie alienígena prendió las llamas de la confusión y la inestabilidad política. Inmediatamente aparecieron grupos de humanos a favor y en contra de los fraal. Varios grupos se recluyeron, por xenofobia o buscando guía espiritual. Entre estos reclusos había un grupo de ricos aristócratas que, unos años después, formarían una modesta pero eventualmente importante nación propia, la República Boreal. Las raíces religiosas estallaron en Jerusalén, Roma, Nueva Delhi y la Meca cuando las noticias de que los humanos no eran la única criatura sintiente en la galaxia pusieron de rodillas a las religiones. Algunos líderes religiosos declararon el aterrizaje una trampa, otros pedían la ejecución de los demoníacos alienígenas. Afortunadamente, los extremistas eran minoría y la mayoría de las religiones recibieron abiertamente a los fraal.
El Tratado del Contacto, se firmó el 27 de Octubre de 2124, garantizando completa ciudadanía a los fraal. Los individuos fraal podía elegir convertirse miembros de cualquier nación, y un puesto independiente fraal en Ganímedes fue reconocido estado soberano. Estas eran todas las peticiones de los fraal. A cambio, los fraal comenzaron inmediatamente a compartir su tecnología con las naciones de la Tierra.

~ por Dungeon Master en 20 Marzo 2006.

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