El motor de estela

La tecnología fraal era bastante superior a la de la humanidad. Lo que incluía un entendimiento de la psiónica que superaba con mucho el de la humanidad. Las disciplinas mentales fraal – lo que ellos llaman el sendero – se volvió enormemente popular, incluso entre aquellos sin el don para utilizarlo. Los fraal también ofrecieron un conocimiento de las fuerzas gravitatorias mucho más avanzado del que la humanidad había imaginado. Utilizando la fuerza de la gravedad para mejorar un reactor de fusión, las células de gravefusión podían superar a los generadores de fusión humanos. Sin embargo, el auténtico avance que ofreció la ciencia de la gravedad fue el motor de inducción gravitacional. Durante siglos, las naves fraal habían manipulado la gravedad para producir movimiento. El motor de inducción podía, en términos mundanos, curvar el espacio para hacer que una nave “cayera” en la dirección deseada. En comparación, los motores de reacción como el quemador de fusión o el motor iónico eran toscos, lentos y poco eficientes. El motor de inducción gravitatoria revolucionó los viajes interplanetarios, y la colonización del sistema solar entró en su fase final.
La transferencia de tecnología no fue del todo en un sólo sentido; al menos la tecnología humana superaba en algo a la fraal. El reactor de masa, una invención única del siglo, eclipsó las células de gravefusión fraal. La manipulación de la materia oscura dejó boquiabiertos incluso a los mejores científicos fraal.
La unión de las ciencias más avanzadas de las dos especies – la física de la materia oscura y de la gravedad – produjo el único medio para viajar más rápido que la luz. El primer motor de estela fue activado en 2160.
Los reactores de masa humanos podían generar y aplicar un nivel de energía que las bobinas gravitatorias fraal nunca habían visto. En lugar de hacer que el espacio se curvase, el motor de estela lo rompía. Una nave equipada con motor de estela caía en una dimensión desconocida hasta entonces en lugar de moverse por el espacio normal. Esta dimensión, denominada estela, está atada al plano gravitacional de la galaxia, aunque incluso en el amanecer del siglo 26 la física básica del fenómeno no se comprende del todo. En su sentido más básico, el motor de estela era un motor capaz de llevar naves de un sistema estelar a otro en un corto periodo de tiempo.
El descubrimiento de la estela fue monumental, ya que ni los humanos ni los fraal podían haberlo descubierto por su cuenta. Ni el reactor de masa humano ni el motor de inducción gravitatoria fraal podían acceder a esta dimensión. Pero los dos sistemas juntos crearon el motor de estela, un motor que abría un portal de singularidad a la estela en un lugar y permitía a una nave emerger a años luz de distancia. Se descubrió que cuanto más grande y poderoso era el motor de estela, más lejos podía viajar la nave – hasta un máximo de 50 años luz en una sola “caída” con la tecnología de 2501.
Pero las primeras naves ni se acercaban a esta distancia, en su lugar viajaban sólo unos pocos años luz en cada caída. De cualquier forma, la barrera de la velocidad de la luz se había roto, y esto era un avance increíble sobre el viaje convencional. Las naciones de la Tierra comenzaron una nueva era de exploración y colonización. Miles, millones y finalmente miles de millones de humanos dijeron adiós al sistema solar. En los primeros años, las seis potencias lideraron la marcha hacia las estrellas. Lentamente, el coste del viaje interestelar bajó a niveles más razonables. Corporaciones más pequeñas e individuos ricos hicieron el viaje. Humanos con habilidades valiosas se fueron a una colonia para dejar atrás la Tierra y explorar un nuevo destino. Felices por la inyección de recursos y personal, los bloques de poder de la Tierra tomaron la decisión de permitir la colonización sin restricciones.
Muchos grupos, organizaciones y corporaciones intentaron escribir su nombre en la historia de la colonización estelar. Uno de los primeros fue una nueva religión fundada sólo una década después de la creación del motor de estela. La Fundación Orlamu, liderada por Jeff Sendir, uno de los científicos que creó el primer motor de estela, dejó la Liga Indo-Africana para estudiar tanto los aspectos tecnológicos como los teológicos de la estela. Más de 1000 colegas de Sendir dejaron sus puestos en gobiernos y corporaciones para unirse a él en su búsqueda espiritual del verdadero entendimiento de la estela y el avance de la tecnología de estela. La fundación llevó su cuartel general al mundo colonia Hogar del Profeta.
VoidCorp, la división espacial de Microtel, creó el primer satélite de comunicación por estela en 2193, permitiendo comunicaciones rápidas con las colonias. Anteriormente, las colonias dependían de los lentos y caros servicios de mensajería que llevaban mensajes en naves-estela. La demanda de la tecnología de comunicaciones satestela fue increíble, ya que permitía una comunicación rápida y fiable entre sistemas estelares. VoidCorp se había probado a sí misma y los objetivos de la división se cumplieron rápidamente. Microtel ordenó a VoidCorp iniciar proyectos adicionales, y la división pronto tubo docenas de subsidiarias.
La primera de estas ramas fue Insight, incorporada en 2198. A Insight le fue asignada la formidable tarea de desarrollar una Rejilla interestelar para remplazar las existentes, limitadas a un sistema. Como objetivo secundario y continuado, Insight debía mejorar la Rejilla, creando nuevas tecnologías que pudieran convertirse en elementos esenciales para cada gobierno, corporación e individuo. Inmediatamente se pusieron a trabajar en una tecnología que permitiría a sombras virtuales navegar por la Rejilla de forma independiente, crear nuevo hardware que uniese al hombre a la máquina, y ampliar el alcance de la Rejilla a través de los satestelas.
Al crecer las técnicas de ingeniería y la compresión de cómo funcionaba el motor de estela, también lo hizo el tamaño de las naves. En 2218 comenzó la construcción de la primera de las naves de la clase fortaleza, de tres kilómetros de largo. Ensambladas en la órbita de la Tierra, estas masivas naves fueron construidas al rededor de los mayores motores de estela de su tiempo y eran capaces de llevar cientos de naves más pequeñas con ellas en su salto a la estela. También hicieron honor a su nombre, al estar entre las naves mejor armadas y defendidas jamás construidas. A causa de su tamaño y función, las naves fortaleza se convirtieron en ciudades viajando por el espacio. Mercados, teatros, puestos diplomáticos y muchos más hacían de su hogar estas naves gigantes. Las marinas estelares utilizaban estas naves fortaleza para controlar sistemas distantes y para mantener a los enemigos alejados proyectando una fuerza significativa a grandes distancias. Ningún individuo podía permitirse construirlas. Ninguna nación podía permitirse no hacerlo.
A lo largo del siglo 23 las naciones de la Tierra llevaron a cabo una carrera para construir naves fortaleza y así controlar el espacio y sus colonias. Todas las grandes instalaciones industriales del sistema solar estaban ocupadas con el monumental proyecto, hasta el punto de que aparecieron astilleros completamente nuevos para satisfacer la continua demanda de naves civiles. Con una flota de naves fortaleza bajo el control de las potencias de la Tierra en los años 2230, la humanidad empezó un nuevo periodo de exploración y colonización. El éxodo a las estrellas desde los poblados mundos cerca del Sol se aceleró.

~ por Dungeon Master en 27 Marzo 2006.

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