Perdiendo el control

Para 2241 las alianzas de la Tierra reclamaban más de 100 sistemas estelares. Y a pesar de su envidiable tecnología e impresionante alcance tecnológico, las grandes naciones de la Tierra se encontraron enfrentados a la disminución de su influencia en entre las estrellas. La distancia, factores sociales y una fiebre de independencia habían acabado con muchos gobernantes poderosos en la historia: Los imperios de la Tierra empezaron a derrumbarse.
Las seis grandes potencias no perdieron el control de sus colonias en un momento específico. Su influencia disminuyó de forma gradual, pero no sin que se notase. Mientras las potencias de la Tierra extendía su influencia entre las estrellas, establecían nuevas figuras de gobierno para enfrentarse a los problemas de la colonización. Las colonias recibieron autonomía a cambio de impuestos y materias primas que las potencias terráqueas necesitaban para continuar creciendo y desarrollándose. Por supuesto, todos en la Tierra asumían que la lealtad de los líderes coloniales estaba más allá de toda duda.
Así las nuevas potencias de la época movieron sus capitales, cuarteles corporativos u otros centros de poder. La República Boreal, virtualmente ignorada en la Tierra, se movió silenciosamente al planeta Zafiro en 2243 y abrió sus puertas a todo aquel que quisiera unirse. El Consorcio Rigunmor Star, antes un simple gremio comercial interestelar, exploró y estableció una nación colonial al rededor del planeta Bazaar. Austin-Ontis Unlimited transfirió sus departamentos de dirección y operaciones al planeta Pólvora, un centro industrial a docenas de años luz de la Tierra. VoidCorp llevó el cuartel general de su división a Catálogo, para tomar ventaja de las necesidades y circunstancias únicas del desarrollo del comercio interestelar. En estos mundos distantes, los líderes coloniales comenzaron la fundación de naciones construidas con principios más de su gusto.
Al principio de 2245, la Teocracia Orlamu, un territorio colonial, hizo contacto con los weren, una raza de criaturas contenciosas de increíble fuerza y vitalidad. Sabiendo que el descubrimiento de otra especie alienígena podía traer a las potencias de la Tierra al nuevo planeta, los Orlamus llevaron las negociaciones ellos mismos. La integración de los weren en la Teocracia se hizo de forma rápida y fácil. Siguiendo el modelo del Tratado del Contacto, los Orlamus ofrecieron ciudadanía completa a los weren y aceptaron no invadir o desarrollar de ninguna forma Kurg, el mundo weren. La potencias de la Tierra supieron de los weren sólo cuando los Orlamus les presentaron el tratado. Sin una base sólida para objetar, las potencias Terráqueas reconocieron a regañadientes el tratado Orlamu.

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